
Quizás no seamos los mejores, pero eso es lo que nos hace únicos y especiales para esa persona que nos ama, y que tenemos a nuestro lado. Seré romántico en algunos momentos, frio en otros, pero la misma caricia que deleita e incita con ganas. Son cosas humanas las que nos pasan, son las emociones que nos inundan el alma y nos derriban como un aguacero sin espada.
En el sentido de que el amor es así, puede que estemos bien, puede que estemos mal, pero lo que no se va o desvanece es ese deseo de querer tener a nuestro lado a quien tanto amamos y extrañamos.
Un poema lo puede escribir cualquiera, una rosa regalártela hasta un extraño en la calle, pero un amor sincero, puro y único solo esa persona que te ha elegido cada día, y que te ha dado todo su tiempo y espacio. No solo será un rato o un momento su amor por ti, será eternamente y mas cuando en verdad se ama y se siente por completo esa unidad entre las dos almas.
Los escritos muchas veces dicen poco, o pueda que digan todo… solo tenemos que enfocarnos en que siento cuando leo y visualizo entre lagrimas los ojos marrones de aquel amor, que entre lagrimas y suspiros han caído, pero entre abrazos íntimos han revivido.
Volviendo a ser esos niños que una vez amaron, y que reencontraron ese amor entre los murmullos de los años. Entre montañas y carcajadas, entre lágrimas y llantos… Solo el saber andar y esperar es lo que ha hecho de ambos una maravillosa velada.
No es solo el amor que los mantiene vivos, es la esperanza de que los días pasen y vuelvan a tenerse como aquellos días sin hilos. Abrazando el dolor, con toda alegría incluida, besando sin temor y reviviendo las noches perdidas. Devolviendo los labios mutuamente y entre risas y murmullos los sentidos calentando el camino.
Entre manos frías y temblorosas los besos conducen hacia una tormenta sin espacio de alguna gota. Dejando escapar las ganas y secando entre manos las palmas. Buceando entre los aguaceros de la colmena hechizada, y dejando escapar ese latido entre susurros que atan.
Quizás no se entienda lo que en palabras se expresa, pero entre lazos unidos en una morada se completa lo que una vez comenzó con esa mirada.
Patrick Tineo
