Cada vez nos metemos en el sueño de alguien más, nos encontramos más intensamente con esa persona con la que una vez soñamos y coincidimos en lo más pequeño y amplio de nuestras vidas con muchas personas que nos tocó conocer, pero encontrarnos tu y yo, solo fue una ilusión de almohada caída.
Historias en que el caballero será el que dé el paso de la ciencia perfecta, y la chica se quede sin mover ni el pétalo de su risa coqueta. Con tan solo imaginar el día y la noche con o sin ti, es simple y complejo el tener que conocernos en ese atardecer de nuestra vida, donde lo que vivimos fue más fuerte que lo que sentimos por ambas partes.
Sentados frente a cada uno, pensamos que éramos perfectos ante los ojos del otro, pero pecamos y nos amamos ante tantas cargas de nuestro pasado y aun pesado, los pasos van llevándonos donde más queremos y donde alguien nos espera con la misma meta, sea destino o sea un pretexto para poderte amar.
Me ilusione con ella, con la que pensé su sonrisa es de una reina, no me vuelvo a equivocar, seré pesado y romántico, pero ella no me cansa, no me quedare sentado mucho tiempo más, te lo confieso, me arriesgare por si te vas, y no vuelves… no importa el pretexto que pongamos, solo son formas de podernos amar.
Seremos culpables ante las cosas de nuestro presente no de nuestro pasado, pues lo que quedo atrás ya no volverá, y mucho menos revivirá. No pensemos que lo que nos hirió aquel día, volverá al presente, pues eres más fuerte de lo que te crees, eres invencible y perfecta para poder amar.
Te conté aquella vez que me sentía enamorado de ti, y pensé que eras la correcta, y día a día me doy cuenta que acerté en el conocerte y amarte sin verte, en jugar contigo con tan solo miradas sin lentes, y acariciarnos sin tener que mentir en lo que se siente.
No se olvida fácil aquello que en ese momento nos hizo fuerte, pues te quedaste sabiendo que tenía una herida, y al tocarla me curaste con tan solo el tacto de tu melodía, y el aliento que me dejo esa niña fue más fuerte que el laberinto que dejo aquella triste melodía.
Mi corazón no te olvidara y no se pondrá como aquel día en el que cada mañana tenia dentro una bala escondida. Quédate si quieres, o vete y no vuelvas, pues me perdiste aquel día en que me dejaste sin poder ver nuevamente la luz del día.
Patrick Tineo