¡…lo que con palabras es difícil describir, eso es, y ese soy!

Me encanta acariciar tu carita, aunque no sientas ningún afecto de piel entre la mía, no es necesario tocarnos y sentir que nos amamos piel con piel, no es tampoco indispensable tener que acostarnos y sentir nuestros cuerpos latiendo cada uno.
No importa cuántas veces nos hayamos hablado por texto, tampoco lo que nos hayamos dicho en persona, lo que importa es lo que sentimos y lo que demostramos ante todos esos sonidos de latidos sin comprender el silencio.
Eres fantástica y quizás otros te lo han dicho, eres y serás para mis ojos perfecta, e inigualable. Tú lo sabes que tienes algo que no he visto en las demás, tienes lo que las demás no han llegado a descubrir, ese espíritu de guerrera, de inspiración y consistencia enfocada. Tienes un cuerpo que no es necesario esculpir, más me importa lo que de tu mente hablas, y lo que tu corazón expresa en cada mirada.
La cual me enamora, y me inspira cada día; siguiendo tu mirada y un poco más de tu alma, sentir esa esencia que solo tú sabes dar, esos abrazos que encariñan, que transforman y que con cada despido es un “Hola” hasta lo más profundo del ombligo.
Puede que no seamos mejores amigos, pero si podemos seguir conociendo cada uno de los latidos, entender cada uno sin tener que decir en voz alta lo que sucede con nuestros brillos de niños encarcelados, con la ternura de cara enrojecida cuando hablamos de algo que nos importa y nos cuesta sobresaltar ese profundo e inalcanzable abrigo.
Cada sentimiento, cada tono de voz, se da a descubrir que al hablarnos podemos encontrar algo más que decirnos; soy ese, quien por cada ritmo y melodía, escribe gracias a tus brillosas pupilas, quien al comenzar los días comete errores, desde que amanece hasta que anochece, quien no le importa perder el tiempo en hablar cosas contigo, al contrario: quien en cada llovizna de miradas escondidas, se enfoca en lo que esconde cada pestaña de niña dormida.
Sé que no es fácil, nuestros caminos no serán los mejores, tampoco los peores; pero eres ese pedazo de alma, de corazón partido que late por todos en cada caminar de vida, sé que hemos perdido algo más que un día, pero hemos ganado muchas más partidas: hemos perdido segundos en querer esconder nuestros sentidos de niños enamorados de una vida, y un camino de rosas con algunas espinas.
Tú eres la princesa que un día imagine, la cual me enamora en cada mañana y me destroza cada atardecer, la que en un día mal organizado, puede darme esa sonrisa, esa inmensa alegría…
Ese soy y seguiré siendo hasta que un día quede mi respiro en el olvido.
Patrick Tineo
