
Fue tan rápido que a la vez no me lo imagine, pero contigo mi vida ha tornado de nubes grises a colores en mis días. No es preciso que estemos los dos juntos físicamente para saber todo lo que sentimos, o incluso entender ese “Hola” que es tan indiferente sin vida y sin tono dulce de un abrazo bien acogido.
Entendemos día tras día todo lo que nos mortifica, darnos cuenta de lo mal que estamos, de la melancolía del día, y la tristeza de un adiós entre pupilas hundidas. No es fácil, lo sabemos. Pero no es imposible, lo simple y sincero del día es que al anochecer podemos vernos e incluso dormirnos pensando en lo lindo que es poder terminar un día de jornada juntos a través de la distancia.
No quiero que sea algo fugaz, que se desvanezca, al contrario que sea algo eterno que sea firme y prolongado de por vida. Entre tus caricias y las mías, entre gemidos a escondidas, y entre miradas entre risas así nuestra pasión se ha fortalecido entre más caricias y sin freno de la vida.
Como al principio todo es tan dulce, ahora siento que todo está más endulzado en mi vida, me has dado dulce amanecer, atardecer y anochecer. Me has dado lo que necesitaba, la clave y pasión que no esperaba. Los gemidos que han revivido mi alma, y las caricias que se han quedado plasmadas en mi piel sin tatuaje físico en escarlata mirada.
…y todo cambio con ese beso aquel anochecer…
Patrick Tineo
