Romanticismo – Patrick Tineo

El romanticismo se acabó. Acabaron los mensajes de noche, esas pláticas de horas, esas miradas que decían todo. Me bastó en enamorarme para descubrir que de nada vale.

Sí así mismo, de nada vale estar enamorado:

De nada vale estarlo si no te pierdes en cada palabra que le dices, en cada escrito te falta la coherencia al decirlo, no entiendes muchas veces lo que te dice, simplemente la miras fijamente y te pierdes como un niño embobado. No hay más siluetas que esa que dibuja su boca cuando sonríe y la que destella su cadera cuando camina.

No hay más horas de solo pensar en ti, sólo tienes minutos para hacerlo y el resto de tiempo para estar por y para ella. Esa sensación de que todo puede cambiar con ese abrazo que te inspire hacer mejor, esa palabra que te motive a superar cada obstáculo de tus días. Eso vale la pena sentirlo, y tenerlo en nuestros días.

Y si te dieras cuenta que todo fue quizás un sueño, algo que nos hizo ver más allá de nuestro ser, inspirarte entre pupilas lagrimosas y entre latidos de sal. Esos que son difíciles de controlar, y a la vez son necesarios para caminar.

Entre la dulzura y el amor, entre la sal del corazón. Entre cada verso plasmado, y cada mirada callada. Así acabamos nuestras noches, mientras que nuestros húmedos sueños se vuelven ilusos y sin ritmos de tiempo.

Patrick Tineo

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