
Cuando me preguntes por que escribo tanto, responderé siempre lo mismo; ella es la musa de mi inspiración, es quien llega cada mañana a mi mente y me llena de palabras sin ninguna repetición. Ella a quien le doy las gracias por muchas cosas, y me ha hecho ver el mundo de diferentes formas, no como antes lo solía percibir, pero si como lo debía de haber visto hacía tiempo atrás. Me ha hecho experimentar la mejor alegría de todas, las de poder encontrarme y poder acariciar cada mañana como si estuviera con ella, de poder deleitarme con esos amaneceres que parecen lluvia fresca, esas tormentas de invierno que me hacen temblar como una cuerda suelta, y de esos ventarrones de azúcar que se disuelven en nuestras piernas. Esas huellas que se quedaron plasmadas en mi alma, y ahora son solo amables recuerdos de una infancia, como esas anécdotas que hicieron de nuestra amistad algo perpetua y sin celo alguno de nuestra intimidad lo más sencillo y claro a la vista de nuestras palabras inciertas.
Patrick Tineo
