
Quizás no coincidimos en el año, ni en el tiempo ni espacio. Conocimos cada parte que nos hace más humanos y nos hace ver las cosas desde otro punto de vista y con una agradable sonrisa de buena pinta. Los días nos han hecho ver y saber quién es quién, y cuando se necesitan esas palabras estabas ahí para darlas y darme ese abrazo que le faltaba a mi alma.
No es necesario que estemos juntos, tampoco que nos dejemos de ver para saber que te extraño desde ese último abrazo tierno que nos dimos esa tarde de Marzo, quizás fue esa noche de Febrero que nos hizo ver que el amor permanece y seguirá creciendo como el viento llega a tu ventana y te toca cada mañana para darte un beso que muchas veces te hiele el alma.
Los besos que deseamos, las caricias que imaginamos son las que se han quedado entre nuestros cuerpos cada vez que nos veíamos de lejos. Esa sonrisa de anoche, la cual me cautivo como todas esas que nos dimos en las mañanas sin reproche ni sin falta de alguna palabra con sigiloso toque. No es un adiós, tampoco hasta luego; simplemente es un “Nos vemos”, hasta que nuestras almas sientan ese impulso de vernos y saborear el viento entre nuestros cuerpos.
Patrick Tineo
