
Regresar con tu sonrisa despavorida y alargadora eso quiero, sentir tu melena cuando el viento sopla, saborear esos labios rojizos que son tan bellos cuando el sol los toca, pero sobre todo seguir enamorado de tu lucidez de niña loca.
No quiero ni pretendo hacer sonar el reloj a las 3 de la mañana para hacer sentir mi cuerpo junto a tu almohada, tampoco necesito despertarte cuando llegue cansado del trabajo pues sé que al igual has estado ocupada estudiando y trabajando.
Pero si lo haré y seguramente te molestará sólo cuando sé que es tu cumpleaños y te despierte en la madrugada para darte esa serenata que de niña soñabas y esperabas con todas tus anchoas, esa que te haga saltar como una quinceañera enamorada, una chiquitita encantada y mimada, que ante tanta belleza oculta, tu mirada destila una sonrisa callada, una picaresca mordida que indique cuando me amas y lo que falta luego de esa velada.
Amantes pero nocturnos, donde nuestros besos sean vistos por Neptuno y nunca se escriba o cante lo que paso esa primavera en nuestro nido de invierno. Donde las lágrimas se desplieguen y se acurruquen en cada parte de tus senos, donde más allá no se pueda hablar solo mantener la equidad en ese acto crucial. Donde tu ombligo sea símbolo de nobleza donde los sentimientos se conecten boca abierta, y las emociones se disuelvan como aquel helado entre el sol y la arena de nuestra calentura que aprieta.
Patrick Tineo
