Sin cordura entre tu frente – Patrick Tineo

Sí, aún sigo pensando en ti, en eso que me enamoro desde que te vi. No importa lo que hayamos pasado, lo que hayamos hablado y sobre todo lo que intentamos en el pasado por olvidarnos, nada, absolutamente nada ha cambiado con relación a mis intenciones de amarte y cuidarte. 

El tiempo ha sido el mejor amigo que he tenido, pues me ha enseñado que no tengo ni horas, minutos ni segundos perdidos cuando estoy contigo, que la magia que tenemos al juntar nuestros cuerpos es diferente a cuando nos separamos por miedo a que alguien nos vea Y nos tiren largos sermones intolerantes para nuestros momentos. 

No he podido dejar de pensarte cada vez que estamos lejos, tampoco de escribirte porque de nada vale andar a escondidas con un amor tan fuerte que por ti siento y deseo darte todo lo mejor de mis tiempos. No seré o quizás no lo soy, ese caballero fortachón que destile unos brazos bien grandes con un sin números de músculos expuestos en las redes como un baluarte; pero si soy, y seguiré siendo ese caballero que te admire y te contemple cada día al despertarte, que te de ese beso suavemente mañanero y sin dejar de coquetearte como cuando un niño pequeñito no deja de mirar a su primer amor con ojos de ternuras y regocijados de amor ante tanta dulzura. 

Quiero seguir siendo ese caballero que de la mano te lleve y te sientas segura entre mis brazos, los cuales son tu abrigo pero sobre todo tu escudo ante desastres, tormentas y hasta calamidades de la vida, donde podamos sobrellevar entre los dos la vida que despertamos y el amor que derrochamos cada noche entre manos acaloradas y almohadas encantadas. 

Que continuemos caminando como dos enamorados que nunca se han cansado de lo rutinario, haciendo de lo sencillo algo extraordinario, de lo inusual algo casual hasta al bañarnos. Con simples palabras de “Buenos días”, hasta con “Mi amor, hoy te siento un poco distraída”. 

El amor se puede disolver y hasta mezclar nuevamente con un poquito de azúcar y hasta caramelos en el vientre, pero puede hacerse mucho más fuerte como la sangre que agita el corazón cuando te veo, que impulsa mis extremidades y me da calambres al sentir tu cuerpo cerca de mis sin números de alternados estímulos de hombre ardiente. 

Esa pequeña y diminutiva gota de sudor que has visto caer frente a frente, con la cual ha detonado un sin número de registros de amor entre nuestros encuentros más íntimos y sin freno alguno llegando hasta la locura de un amor potente… 

Patrick Tineo

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.