El cual se encaja como un alfiler, afilado habitando en nuestra alma y el ser encarnado. Siendo más fácil dejar pasar el tiempo y dejar que las caricias sean las que borren toda amargura atrapada en nuestra alma, pudiendo entender el sentido humano pero más aún el sentirse amado por esa persona que tanto acaricias entre cada abrazo.
Saber que no es eterno el sentimiento ahogado pero fértil ante cada mirada de cielo estrellado.
Patrick Tineo

