Lucidez en tu mirada: Patrick Tineo

Lucidez en tu mirada
Preciosa niña a la cual viste la dulzura tus manos, con la cual me acuesto cada noche y me encanta acariciar esos labios, brillantes como el son naciente y perfumados como el aroma de las flores en el campo.
Sintiendo en cada momento el dulce placer que me das cuando nos amamos, cuando en cada palpitar y singular instante me das tu cariño en cuatro brazos. Mintiéndome al decir que lo que te gusta esta en mis manos, sin entender que al saber tu verdad, se estremecen mis partes al estar en tu más íntimo espacio.
Pero por lo que me duermo y siempre quiero, porque de ti me complace hasta el roce de tus labios, con esa mirada hambrienta que me hace vibrar por cada espasmo…
Silueta que rodea la aurora en tu cabeza, y me hace ver la diferencia entre los momentos afligidos que vivimos, los momentos de aquella amistad caliente, que nos abrió paso al amor ebrio de la calidad del sol naciente. Sin tener en cuenta que eras tú la que me darías diariamente ese corazón colorado, dándome fluidez en esos días sin cantos…
Olor de tus olores, esmalte de cristal amado, como las ventanas cerradas y acurrucadas con la aurora del cielo, que me envuelven con esa madurez el alma, naciente y esplendida conversación que despertó en mí el cariño amargo de la dulzura de tu piel y la venganza de tus labios amargos, por los que me desvelaría día a día y por los cuales no he vuelto a sentir ese calor que al sabor de ti quiero que se mezclen mis rutas al descalzo.
Vidrio roto en cada latido, y penumbra de horror ese cuchillo, afilado por cada gota de sangre en la cual un intruso quiso querer amarte. Tenerte en cuenta que lo que sintió por ti fue el calor del placer a su alcance, y tu sabiendo la intención de aquel flaco y atento muchacho al cual le diste un punto y aparte.
El que al momento de verte se volvía loco en tenerte, y al querer hacerlo tus miedos se apoderaron de su ultimo momentos, el cual con su sencillez mirada y acción, daba a entender su insignificante intensión. El que por el día trataba de ayudarte, y que con tan frágil voz te decía cuanto de amaba, al cual por haber sentido alguna vez amor, tu hiciste en él lo que por nadie habrías hecho ni al mayor… no puedo decir que sea tarde, pues para él, el amor quedo escondido, hasta que todo en la vida se vuelva a ver con el brillo de esos labios… 

Patrick Tineo

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.